RUMBA DE PRIMAVERA

Siempre se ha dicho que lo que se planea nunca resulta como se espera, que esas cosas que surgen asi como así, de la espontaneidad de sus creadores, son en la mayoría de los casos mucho mejores y a su vez más inolvidables; sin embargo, tengo que decir que no siempre las cosas son de tal manera. Que sería entonces de esos reinados y esas exuberantes ceremonias donde se emplea más de un año para poder hacerlas realidad. Será que si en vez de hacer todas las eliminatorias para el mundial de fútbol y luego el sorteo de los grupos se planteara un piedra, papel, tijera como eliminación y luego un pico y pala para determinar quién juega con quién, el mundial fuera más bacano de lo que ya es? Tal vez, pero eso es algo que nunca vamos a poder saber, o por lo menos no por ahora, a menos que organicemos un parche, bien desparchado, que tenga por los menos unos sesenta integrantes para que luego se organicen en grupos de a seis, como mínimo, y luego se pongan los nombres de cada país, sin que nadie quiera ser Argentina o Alemania o mejor aun Brasil, o Italia, y luego empiecen todo el rollo de piedra papel tijera sin discutir, y que el pico y pala se haga sin rabonear ni mucho menos alegar porque como a nadie le importa jugar de primero o de ultimo, cierto?. Como quiera que sea el solo hecho de organizar tal recocha es algo que requiere planeación; de hecho una rumba, por espontanea que sea, requiere al menos de unas cuantas llamadas, algo de iniciativa y al menos un lugar donde reunir a la gente.

El pasado 24 de abril, se llevó a cabo una de las mejores rumbas a las que yo haya asistido durante el último año, y lo digo no porque CAUSA fuera el organizador sino por el ambiente y lo sabroso de la gente con la que se compartió aquel espacio. Todo empezó como tres meses atrás, cuando las mujeres de CAUSA decidieron realizar una actividad que permitiera recaudar fondos para el programa SONRISAS en Caicedonia. Los que no saben que es el programa SONRISAS, pueden obtener mayor información en Facebook, programa SONRISAS; sin embargo, les voy a decir brevemente en qué consiste.Este es un programa que pretende cubrir un total de 300 niños pobres en Caicedonia, Valle, Colombia, con revisión odontológica completa lo que incluye limpieza oral, calzas y conferencia educativa sobre la correcta forma de mantener una buena higiene bucal. Ok, como les venía contando, las mujeres de CAUSA decidieron poner su granote de arena y organizaron la rumba de primavera. Como es de costumbre se hizo un plan logístico general que determinó el lugar y la fecha del evento. Una vez ésto estuvo definido, se inició el plan de promoción de la actividad. Así que se hizo lo que se debía hacer, que el anuncio en Facebook, y tele marketing, ya saben llamar a los amigos e invitarlos a participar y conversar con la gente para recordarles lo de la rumbita. Esta clase de eventos son un boleto de lotería, algunas veces se gana y otras se pierde, sobretodo porque se cuenta con la buena voluntad de la gente, es decir, que no hay garantía de que todos asistan, porque así como un día dicen “sí, claro cuente conmigo” al otro día sucede algo que les imposibilita cumplir su palabra. Y es que con este ritmo de vida tan agitado, todos tenemos compromisos que normalmente no podemos memorizar o simplemente recordar y muchas veces nos comprometemos, sin quererlo hacer, a estar en dos partes a la misma vez. El 24 de marzo llegó y pues como suele suceder, a pesar de toda la planeación hecha, faltaron algunos elementos que tuvieron que ser sorteados a última hora y durante la marcha. Que no hay suficiente hielo, que la soda se va acabar, que son las diez y la gente no llega. En fin, toda una serie de situaciones que en ultimas nos ponen la sangre a circular y la adrenalina a trabajar para recordarnos que “no estamos dormidos, solo distraídos” (Facundo Cabral 2000). Mi versión de lo que pasó aquella noche, como siempre, solo será mi punto de vista y diferirá de la mayoría de los que estuvieron allí conmigo, o a lo mejor, coincidirá con todos, pero eso lo vamos a dejar solamente para los valientes que se atrevan a leer este artículo completo. Y todo empezó así:“termine de trabajar a eso de las siete de la noche. El día se había tornado largo y duro porque el clima, como siempre, me estaba recordando la tierrita y lo lejos que estaba de ella. El calor estaba un poco arriba y la humedad relativa como siempre al noventa y tanto por ciento de concentración, o sea, que estaba respirando prácticamente agua. Fueron seis fiestas infantiles que tuve que liderar aquella tarde. Los niños de edades entre los cuatro y los ocho anos, toman, pero además exigen de uno, el 100%. Que saludarlos, que explicarles y que mostrarles cómo, por dónde y  cuándo hacer las diferentes actividades de la fiesta.  Lo bueno del caso es que una vez uno entra en calor y se pone en los el lugar de los niños la fiesta resulta ser un espacio para crear más amigos, bueno amiguitos, que cuando uno menos lo espera resultan saludándolo en la calle o el centro comercial. Como sea, el sábado es el día de la semana que más horas trabajo porque empiezo a eso de las 8:30 am y termino siempre alrededor de las seis o siete de la noche. Una vez terminada la jornada en el gimnasio, fui a donde Luisa para dejar unas cuantas sillas y luego irme a la casa a descansar un ratico, tomar una ducha y ponerme “atrativo” para la rumba.  Pero el destino me tenía asegurado un día de 22 horas. El espacio estaba listo para la rumba, las sillas fueron debidamente acomodadas y el bar, que era mi lugar de trabajo, estaba casi desnudo y sin maquillaje. Ya que mi labor era esa, el bar, decidí organizar todo para que mi noche fuera lo más productiva posible sin tanto estrés. Moví la cerveza del lugar donde estaba y la puse donde creí que sería más funcional para mí. Coloqué el licor fuerte debajo del mostrador para así disponer de él de una manera más práctica y donde no fuera un obstáculo para nadie. El hielo y las sodas estaban en el refrigerador y el refrigerador estaba como a cinco o seis metros de mi centro de comando. Con semejante inconveniente decidí que una ponchera con hielo y agua serían un refrigerador bien práctico. Debido a que el agua es un excelente conductor de la temperatura, en este caso, las bajas temperaturas, todos los cuerpos sumergidos en agua bajo esas condiciones adquieren la temperatura del ambiente circundante. Esta es una manera muy simple de conservar la cervecita, el agua en botella y las soditas en un estado bebible y refrescante, porque es que eso de tomarse una cerveza al clima, a menos de que uno este en el  Sumapáz, es muy duro. Aprendí este método hace como dos o tres años atrás cuando, durante la celebración del pic nic de verano de CAUSA, Canan, un integrante de nuestra organización, me recomendó hacer lo que mencioné antes. Su concejo me salvó de desperdiciar como cinco bolsas de hielo.Una vez terminé de organizar mi refrigerador portátil y después de haber ubicado cada implemento en el lugar que lo consideré prudente, me acordé que no tenía lista la lista de precios de los productos que se estaban ofreciendo. Tomé un marcador negro, de esos permanentes, y en un trozo de cartón de una de las cajas que habíamos utilizado para transportar el licor. Escribí con la mejor caligrafía de la que fui capaz los costos para embriagarse y a la vez ayudar al prójimo. La cerveza a 3, el agua a 1, la picada a 5 y el trago fuerte a un poco más de 10. Ya, cuando todo estaba supuesto a estar listo y en forma para abrir el negocio, caí en la cuenta de que no tenía cambio. Algunos de nuestros primeros colaboradores, que fueron bastante tímidos en su inicio, quisieron pagar una soda con un billete de 20. Vaya lio, sin embargo, ese fue un signo; ese fue el presagio de que la noche sería algo mágica y en vez de asustarme, el corazón se me alebrestó, como queriéndome decir que todo se iba a poner un poco más sabroso.Antes de que abriera el negocio y mucho antes de que hiciera la lista de precios y despuesito de haber salido de trabajar, ví a tres mujeres vestidas de blanco. Sus figuras que las delataban como seres de otras dimensiones, se movían en una laboriosa intensidad alrededor de un fogón improvisado a las fueras de la casa de Luisa. Las tres tenían delantales; pude suponer que no querían que las ropas se mancharan o ensuciaran. Cuando me acerque un poco y empecé a saludar, vi a Orladiz a Stella y a Miryam García, algunas de las mujeres de CAUSA, quienes estaban fritando yuca, cocinando papas y friendo carnes para la famosa picada. Y es que estas jornadas de integración y recaudo de fondos para ayudar a los menos favorecidos siempre requieren un trabajo extra que nunca se ve y mucho menos se menciona, de mucho tiempo y bastantes ganas, sobretodo ganas porque de lo contrario no creo que hubiéramos amanecido vendiendo cerveza y mucho menos en medio del semejante aguacero que cayó esa noche. Pero no importa, así es que las cosas saben rico, cuando hay que lucharlas.

Ya entrados en “business” el sitio se empezó a llenar, pero todavía me acuerdo de Orladiz y sus mirada cuando me preguntó “será que la gente si va a venir? Porque ya son las díez y nada que llegan” me sonreí, como siempre hago y le dije que no se preocupara, que la publicidad del evento decía “hasta las seis de la mañana”. Fue haber tenido esa conversación y de un momento a otro la gente empezó a llegar graneada. Un pareja de amigos de Orladiz, luego unos familiares de Stella y luego todo el mundo. Todo el mundo es todo el todo el mundo. El recinto se llenó de un momento a otro y la música pasó de ser una simple melodía en un recinto vacio a la rumba más tenáz. Todos saltando, gritando bailando y pasando un rato muy agradable. Como diríamos en términos más joviales “se nos llenó el chuzo”.Todas las sillas ocupadas, todas las mesas llenas y como a eso de las 11:30 a buscar más sillas. Juancho que había llegado a eso de las 10:30 o tal vez 11:00 pm, salió con Sabas en busca de más asientos porque los comensales estaban de pie y como se proyectaba la jornada íbamos a estar recibiendo más gente. Mientras unos bailaban, otros servíamos cerveza y otros fritaban chicharrones, otros estaban dándose una suculenta ducha de agua de cielo a la media noche. Si señores esos fueron el viejo Juancho y sabitas quien tenía un resfriado violento, pero como él mismo dice “al no haber más, con mi esposa me acuesto”. Les tengo que confesar que esas sillas adicionales en su momento fueron de gran ayuda, pero unas cuantas horas más tarde se convirtieron en minas tumba latas. Ya todos entraditos en copas y con la efervescencia de la música empezaron a perder el tacto, así que el equilibrio se hizo menos estable, la coordinación más torpe y los movimientos más brusco; resultado final: sillas para aquí, sillas para allá, que déjeme pongo el trago aquí, que espere que deje el trago allá, que se me cayo la cerveza, que se me rego el coctel. En fin, gracias a Dios teníamos suficiente papel toalla y esos apuros solo fueron cuestión de un momentico y sin más que decir al respecto la rumba siguió.En su punto más álgido, la rumba abrió un derroche de amistad sin igual. Así fue como Orladiz, y Canan, si no estoy mal, se fueron de mesa en mesa solicitando donaciones. Las manos se veían con ávida intención de ayudar y las donaciones fueron en la alcancía de nuestra CAUSA sin preguntas a preguntar. “que verraquera” me decían los asistentes que no creían lo bueno que todo estaba pasando. “Que con mucho gusto nos volvían a ayudar, que no los dejáramos de invitar”. Y es que al son de ayudar y pasarla bien todos salen ganando.La música excelente, Jaimito, como lo llamamos en el ámbito popular, hizo alarde de un repertorio bastante amplio y variado de los diferentes ritmos de nuestra crianza musical dejando complacido a todo el público asistente. Así, cuando la noche parecía caer en las garras del despecho y la modorra, surgía la furia africana y su herencia salsera en tandas de timbal y clave que alborotaban a los presentes para bailar sin parar. Luego que un vallenato, que una ranchera, que la salsa otra vez y una de Johnny de Rivera. Variadito y alternado se nos pasó la noche sin notarlo. “que ya me voy” dijo Jaimito, algo fatigado. “pero te dejo mi equipo para puedas poner música”. El lugar de trabajo del viejo “Jimmy” se encontraba al extremo diagonal opuesto al mío, y la verdad asumir esa responsabilidad no fue de mi interés, ya que mis preferencias musicales tan solo alcanzan a un poquito de salsa, algo de latín jazz, alguito de baladas pero bien poco de vallenatos. Miré el reloj y a eso de las 4:30 de la madrugada del 25 de abril, me acerqué a Luisa y le pregunté si quería seguir poniendo música. Su respuesta seca y firme fue: “no, ésto se acabó”. A éste punto del encuentro muchos invitados que habían cumplido su promesa de asistir se habían marchado. Los que quedaban estaban pasaditos de tragos y se veían con ganas de salir a descansar. Por eso fue que me retiré a mi esquina del sabor y dejé que señora de casa tomara el control.No más música, y gracias a todos por participar fueron las palabras que despidieron la rumba primaveral, aunque varios invitados nos acompañaron hasta la hora de apagar con varios tequilitas y cervezas por demás, que además de estar frías y frescas parecían no acabar. Terminé con mi labor. Cerré caja, entregué los dineros adquiridos en la barra y los sobrantes del licor comprado. Así, mientras se organizaba un poco el orden de la sillas y se recogían las botellas vacías de los rincones de aquel lugar, el reloj nos abrazó con su sexta campanada, un cielo nublado, muchas gotas de agua fría y una enorme felicidad. Y es que no hay nada mejor que la satisfacción de haber dado lo mejor y de haber hecho las cosas con ganas y bien; esas, mis queridos amigos, son las recompensas que nunca van a ser olvidadas y las pequeñas cosas que hacen nuestras vidas más sanas.A todos y cada uno de los asistentes, mil y mil gracias por su colaboración, sin ustedes es difícil cumplir con nuestra labor. Dios los siga bendiciendo y abundando para que nos sigan ayudando, y ya me despido porque si lo sigo rimando me sigo inspirando. A mi alegría una vez más gracias por la inspiración brindada.Por:Mario A. Rodríguez

TERTULIA CAUSA DOS DIAS DESPUES

Tertulia, tertulita todos a tertuliar, fue el inicio de nuestro programa de actividades el pasado 13 de marzo, cuando se dio paso a la segunda TERTULIA de CAUSA. Esta versión trajo consigo nuevas caras, talentos y propuestas artísticas que dejaron en el ambiente la sensación de "quiero más". Pese a las fuertes lluvias y dificultades presentadas por el tráfico vehicular, la asistencia al evento fue maravillosa. Lo logramos, unidos y solamente asi, podremos llevar a cabo nuestras metas.

La semana transcurrió en el apuro de finiquitar los detalles del evento. La tertulia traería consigo nuevas caras y por eso los organizadores estaban tratando de pulir algunos detalles que permitieran la aceptación de esta iniciativa. Que compremos las copas, que vayamos a decorar, que las sillas hay que alquilarlas y que el programa se debía confirmar. Era miércoles 10 de marzo y todavía no contábamos con el cien por ciento de los artistas invitados. Finalmente, como a eso de las 10:00 pm., de ese mismo día, “Juancho” me confirmó el itinerario de vuelo. Yo ya tenía el bosquejo de lo que el programa escrito podría ser, era cuestión de confirmar los por menores y cosillas de tiempos para cada artista; quien iniciaba y quien finalizaba; quien iría en el medio, el famoso sándwich; quien haría aquello, quien haría lo otro. Una vez finalizada la primera muestra del programa, se sometió a escrutinio para corregir detalles, los famosos horrores ortográficos, el uso de las palabras adecuadas, que la coma allí, que el punto acá, que el punto y coma de la que ya sabemos porque esta vaina se queda así. Jueves de ensayo y semi-borrachera; viernes de ensayo y borrachera, y finalmente sábado de show. Las sillas fueron acomodadas según lo acordado, la música de ambientación y el reloj que marcaba las 8:00 pm. Uno a uno, los miembros de CAUSA empezaron a llegar y a tomar posiciones. Sabitas y Canan se ubicaron en el bar. Después de haber acordado la medida de los tragos, la fórmula secreta del margarita, la pócima de la cuba libre y los precios para los consumidores, me fui a ver que más se necesitaba. Como siempre en el recibimiento se ubicó Adriana quien fue acompañada por nuestra bonita señora presidenta Orladiz. Ellas, hermosas como siempre, hicieron entrega de los programas, los recordatorios y el pase de cortesía para una bebida en el bar.Las nueve fueron decretadas por las manecillas del reloj y el salón se empezó a colmar de expectantes comensales. 9:05 pm y la ceremonia de inicio tuvo lugar. Palabras de presentación, bienvenida y una breve reseña de lo que CAUSA es, fueron los primeros arañazos de aquella noche. Acto seguido se dio inicio al programa presentado a cada asistente.Mientras los artistas se desdoblaban con estrofas de poesía y coros de amor, atrás en el bar, se vivía la urgencia del alma por un sorbo de licor. Canan Y Sabas, se enfrentaron a la noche y a la voraz necesidad de decenas de contertulios dispuestos a dejar el alma por la CAUSA. Tequila, ron, aguardiente, cerveza, el manjar del dios vaco, las margaritas y las cubas libres, fueron el menú de la barra. Stella, Orladiz, Myriam y Luisa, se convirtieron en las coperas más bellas. Su esfuerzo desmedido por atender a los invitados fue una demostración de compromiso y entrega. No supieron si el poema era una historia o si el cantante fue el mismo que leyó, solo supieron que su misión allí era la de trabajar por hacer de aquella noche nuestra noche.Myriam se encargó de la venta de los cocteles. Los cocteles fueron una donación que Elsa, la compatriota, tuvo la generosidad de ofrecer para ayudar a recaudar fondos para nuestro programa sonrisas. Julián se instaló pues en la situación de camarógrafo y capturó con su lente los momentos más álgidos de la noche. En el sonido, Juan. Que le suba a la pista, que me cuadre el retorno, que ese no es el tema, que me espere un segundo. El arte trae consigo muchas posibilidades pero al igual muchas necesidades. Gracias a DIOS, contamos con el talento humano idóneo para llevar a cabo nuestra jornada de integración. Mientras los asistentes se sumergían en un océano de música, letras, palabras y versos, el fermento de la vid tomaba control de las emociones. Algunas lagrimas se escucharon caer y muchos aplausos que hicieron olvidar el deber de adelantar el reloj una hora. Así pues cuando la audiencia descubrió que las dos eran las tres y que mañana ya era hoy, el pánico quiso apoderarse de los sentidos; sin embargo, la noche tenia de todo ganas menos de terminar. Antes de dar por terminado el evento, se llevó a cabo la entrega de reconocimientos a los artistas invitados. Los Diplomas, diseñados y puestos en calidad de aporte por uno de nuestros más queridos integrantes, Julián Gómez, tuvieron la misión de ser la huella póstuma  del esfuerzo realizado y la atención para con el llamado de nuestra organización. Cada uno de los miembros de CAUSA, estuvo allí, agradeciendo a los participantes de la tertulia y al público, su tiempo y compostura a lo largo de todo el espectáculo propuesto, el cual alcanzó a acariciar las seis horas y algo más.Cuando la madrugada redondeo las 5:45, se escuchó el ultimo sostenido de una mujer quien imitaba a la india. Las luces se empezaron a apagar, el sonido se silencio y el  telón fue cerrado.Por,Mario Rodríguez.

TERTULIA DE CAUSA 2010

                                    

Que se abra el telón, y pasados ya de las nueve algo más de cinco minutos, la música ambiental dejó de ambientar. Los murmullos se fueron compactando lentamente en un sólido silencio que invitó a la palabra para ser venerada, aplaudida, sentida, llorada, querida y en especial escuchada. La obertura se llevó los aplausos del público después de una soberbia interpretación de “Emmuelle” de Johann Sebastián Bach en mi menor para guitarra clásica a cargo de la bogotana Mayra Chaves. La complejidad de esta pieza musical dejó perplejo al oído asistente que después de ser seducido por la armónica vibración de aquellas seis locas cuerdas, explotó en aplausos y ovaciones. El inicio no puedo ser mejor. Fue entonces que los corazones se empezaron a dejar seducir por la magia de la música y la razón se dispuso a instaurarse en puestos distantes de reflexión con asombro y expectación.

El culto al arte prosiguió con las lecturas de cartas dedicadas a la vida. Cartas que sin tener un remitente fijo ni mucho menos un destinatario definido empaparon el ambiente de erotismo, amor, lujurias olvidadas y heridas accidentales. Los versos que según el orador, fueron escritos como forma de desahogar su espíritu inquieto y demencia cíclica, fueron una muestra más de la potencia del verbo cuando este se decide a ser acción. “te vi durmiendo”; “propuesta”; “un día” y “si hubiera sido diferente” fueron algunos de los títulos compartidos por primera vez en público por el escritor de anécdotas Mario Rodríguez. Su drama, su vínculo directo con el papel, el verso y sus emociones, atracó los sentidos de los escuchas quienes notaron en las expresiones del lector, las marcas evidentes de saber que en esos versos existe mucha más realidad que ficción. La comedia siguió al drama con el humor tan particular y de exquisita calidad del joven comediante Nolan Bohórquez. Quince minutos de intervención dejaron al púbico asistente con la carcajada a flor de piel y más de un calambre abdominal. Hablar de tertulia CAUSA 2010 sin involucrar el nombre de este hombre sería algo como concebir a la misma CAUSA sin único sinónimo, sin su sinergia más agónica o sin su C de Caicedonia y Colombia. William Gómez, el maestro de la poesía, del folklor tradicional y de versos tan profundos como “esos no son guapos, guapa mi madre, ella sí que era guapa” o tal vez “deje que le chante un beso en la trompa mama hermosa, que estoy feliz, me echaron del puesto”  fueron puestos en escena para cautivar a los presentes y desgajar algunas lágrimas. Poemas tales como “el beso”; “el duelo del mayoral”; “el borracho”, entre otros, desgarraron memorias refundidas de un pasado casi olvidado que volvió a ser revivido en los corazones de decenas de compatriotas reunidos al son del fervor por ayudar a los demás. Una vez más lágrimas, aplausos, pero sobretodo más lágrimas fueron la firma colectiva de los espectadores, que sin nada más que ofrecer que un aplauso para el artista, quisieron abrazarle y sentirle la existencia. Aquel poeta, que parecía como iluminado por la Calíope, resplandecía con su sabia mirada y potente cintura aunque en realidad era su aura, la de color blanco ayuda, la que le hizo brillar.La prosa, la rima y la melodía tomaron forma con el compas inconfundible del maestro Hernán Mosquera, quien atacó al tumulto de amigos con lo mejor de la música latinoamericana, empezando por Brasil con bossa nova y terminando en la sierra maestra con Silvio y Milanés. Se recorrió así pues nuestra hermosa América de sur a norte sin dejar que las palmas lo dejaran de acompañar y que las voces de los presentes pararan de corear sus canciones. Su magistral forma de interpretar la guitarra y su particular estilo de poner en el ambiente las letras de las canciones hicieron sin duda alguna, que el maestro Hernán fuera uno de los artistas más apetecidos de la noche.El turno siguiente fue para los asistentes. El micrófono quedó abierto para que cualquiera que se sintiera inspirado a participar así lo hiciera. Así fue como se inició la sección de los esporádicos; la primera participación fue la del señor Edward Correa, líder comunitario quien se acercó a compartirnos algo de sus experiencias y propuestas. Su principal idea se relacionó con la jornada denominada “El poder de uno por Chile”. Este será un espacio que reunirá a toda la comunidad interesada en darles una mano de ayuda a nuestros hermanos de Chile. El micrófono fue cedido al Julián Gómez, integrante de CAUSA. Su poesía llenó el recinto de imágenes fuertes que con palabras suaves nos dejaron imaginar la historia de un niño que se metía el pavimento en la cara después de una caída de ocho pisos, para que acto seguido fuera visto por Diana. Se finalizó la primera tanda con la participación de Miriam Osorio, también integrante de CAUSA, quien leyó algunos de sus poemas más conocidos. El primero de ellos fue “poema sin nombre”; una bella poesía que da al ser amado importancia vital. Su segundo poema fue “el hombre audaz”, hermosa reflexión que destaca los valores del hipotético hombre ideal.No podía hacer falta la presencia de uno de los líderes de esta jornada artística. Su talento, el que heredó de sus padres y en general de su familia, lo llevó a ser cantante, actor, intrépido gimnasta y excelente dirigente. Administró la presidencia de CAUSA por tres años consecutivos. Se dió a conocer en sus principios en el medio  como el charro de plata; sin embargo, su talento que trasciende casi todas las manifestaciones del arte, lo condujeron a la maestría de su voz. Su participación dejó de lado las botas de charro, la chamarra, y la vihuela para dar paso a la balada. Sus artistas fueron seleccionados cuidadosamente. Nino Bravo, Ricardo Montaner, Pepe Aguilar y José José. Los temas no fueron de menor importancia. “América”, “solo con un beso”, “amigo mío” y la única e irrepetible “almohada”, fueron las canciones elegidas para hacer uno de los despliegues vocales más atrevidos y audaces de los últimos tiempos. La respuesta del público asistente no podía ser otra diferente a la de aplausos y el tan merecidísimo “otra, otra, otra.” Juan Osorio fue el protagonista de una de las intervenciones más destacadas de la noche. Su atrevimiento, como el mismo lo llamó, no paró allí, llamó al escenario a Mayra Chaves para evocar los días de “en el jardín” cuando Alejandro Fernández hacía su ingreso estelar al mundo de la balada pop acompañado por Gloria Estefan, por allá a finales de la década de los 90. También invitó al maestro Hernán Mosquera y relució su polifacética voz con un bolero ranchero desconectado, “pa todo el año” del maestro José Alfredo Jiménez, robándose de una vez por todas el corazón de los asistentes y dejando sin palabras a quienes nunca le habían visto en esa nueva faceta de su carrera artística.El turno siguiente fue para una de las figuras caicedonitas y por ende colombianas más reconocidas a nivel internacional. Sus obras han sido expuestas en muchas partes del mundo incluyendo el mismo club Colombia en Dover NJ. Su intervención fue crucial, su propuesta fue clara y concisa. “Vamos verde, más ecológicos”. Si no hay un cambio radical de actitud, no tendremos futuro. Su llamado, directo a nuestras conciencias, nos pidió volver a los días de antaño donde el amor y el respeto por la naturaleza nos permitían vivir en paz, sin tanta guerra y más salud. El maestro Rivas nos dejó el pensamiento irresoluto con su forma tan profunda de abordar la ecología. Trajó a la mesa masacres contra la madre naturaleza y en especial contra los seres vivos, tal vez más inteligentes de este planeta, los delfines. Esos que desde la profundidad del agua se cuestionan y solamente pueden concluir que acá afuera vivimos los que tenemos que matar por un trozo de pan, los que tenemos que pedir permiso para caminar por una tierra que nos pertenece a todos y los que vivimos obsesionados con la maldición de acumular y acumular disque para vivir supuestamente en mejores condiciones, sin saber que al final del paseo todos salimos igual de fríos, pálidos y tiesos. La noche fue entonces de los cesares. Cesar Acosta, excelente cantante nos deleitó con las letras de canciones como, “por ese palpitar, que tiene tu mirar, yo puedo presentir que tú debes sufrir…” de nuestro ya fallecido Sandro de América. También revivió a Beto Fernán, Juan Gabriel, Leonardo Favio, y tantos otros artistas de los 70’s y 80’s., que se han vuelto con cada nuevo año de vida en clásicos de la plancha, el ron y el despecho.El cierre estuvo a cargo del artista Andrés Felipe. Su especialidad, la música popular de despecho, rememoró artistas como Palito Ortega, Johnny Rivera, Olimpo Cárdenas, y el infaltable Vicente Fernández. Andrés tuvo la camaradería de atender el pedido personal de un amigo de CAUSA. La noche de TERTULIA, se consagró a este punto del evento, cuando gracias a  las musas asistentes, locas y ebrias ya de ir venir con cada artista, dejaron que la reconciliación, el afecto escondido y las nuevas oportunidades se dieran. Y hacemos una especial distinción de este momento de la noche, porque para CAUSA es muy importante ser un canal de reencuentro y renovación. Así pues la bohemia se apoderó de todo el círculo de amistades y se dio paso a las dedicatorias y también  a las demostraciones de amor. Nunca es tarde para decir a quienes amamos que los amamos. Cesar Camargo, tomó el micrófono y abrió su corazón a los asistentes dejándonos conocer el regocijo albergado en su alma al poder estar compartiendo con su padre algo de la demencia y la felicidad de la tertulia CAUSA 2010. Andrés Felipe cumplió el llamado de su amigo y nos robo algo de llanto. “Cuando quería ser grande” fue el tema que abrió el segmento de nuestro invitado final, una hermosa poesía que elogia la vida de esos locos viejitos que nos ensenaron a vivir. Para quienes tenemos la bendición de tenerlos vivos y para aquellos que ya los vieron partir, fue un momento muy especial.El micrófono volvió a ser del público y allí fue donde encontramos una esporádica que nos invitó a la reflexión al igual que el maestro Rivas. Su idea, simple y básica, cubrió el tópico de la caridad. Elsa, más conocida como la compatriota, nos expuso un tema que solo es posible aprender a través de la piel, a través de la vida y que en muchos casos solo se aprende cuando ya no hay nada que hacer al respecto. Es más saludable dar que recibir, es mejor compartir que acumular, es más altruista ofrecer que solicitar y se es más feliz en lo sencillo que en lo complejo. De que nos sirve tener excesos que se subutilizan mientras hay tantos subutilizados que son excedidos por la abundante escasez de recursos. De que nos sirve lucir pulcros y bellos mientras tenemos hermanos que mueren de hambre, que lo pierden todo de la noche a la mañana, que amanecen cada día jugando a las escondidas con la miseria para no ser encontrados o peor aún, para no tener que salir a buscarla. Su mensaje, profundo como la misma distancia que separa la sima de la cima, nos exigió dejar lo material, y no como lema religioso o campana política, sino como alternativa de vida. Señores hay que dar, hay que compartir, tenemos que romper con ese yugo que nos ha lapidado desde siempre como tercer mundistas, tenemos que quebrar esa cadena que nos limita el correr, el caminar y porque no el volar, tenemos que acabar con esa actitud egoísta de ver las cosas y escucharlas como si fueran cosas de los demás, de gente extraña, de países distantes y tierras de nunca jamás donde no seremos invitados o a donde muy seguramente no iremos nunca.Nos concretaremos en la posibilidad de ser reales y verdaderos para así empezar a paso firme, aunque corto y lento, la construcción de un espacio de alternación cultural y renovación social que vincule la tradición con la nueva era y la rutina con la cortina, para que como dije al principio de mi redacción, se abra el telón.A todos los miembros del comité ejecutivo de CAUSA, muchas gracias por su colaboración. En orden de aparición en mi memoria quiero mencionar a Orladiz Cubillos, presidenta de nuestra organización, quien ha sido un motor muy importante para nosotros. En el bar mil gracias a Hernán Alzate y Albeiro Sabas, los duros del margarita y la cuba libre. En las mesas y servicio al cliente Stella Camargo, Luisa Ramírez, Myriam Gómez, Adriana Osorio y Orladiz Cubillos. En el departamento de producción, Julián Gómez, quien se encargó del video y la fotografía. En el sonido, arreglo y decoración Juan Osorio, en la logística William Gómez y en el papel con el lápiz su servidor Mario Rodríguez. A todos los demás colaboradores mil y mil gracias por su participación y a la Alegría, un sinfín de razones para quererle más. Es que esta vida sin alegría seria solo tristeza o quién sabe, a lo mejor simpleza.Por: Mario Rodríguez

BINGO Y EMPANADA EN LA CASA DE CANAN

No se supo a ciencia cierta cuantos fueron, solo se logró concluir que la participación había sido total. “Todos aparecieron de un momento a otro” dijo sabitas, quien había arribado al lugar de encuentro mucho tiempo antes de la hora acordada. Las mujeres se encargaron de la decoración y los hombres del trago y los cartones, mejor digamos tableros, del juego de BINGO. Todos tenían tareas asignadas, sin embargo, hacía falta una mano más que apoyara aquella CAUSA. Así fue que después de haber culminado aquellas doce horas de arduo trabajo con niños, y sobre todo después de haber ingestado algo de proteína, colesterol y carbohidratos, me vestí de jeans, botas de invierno, camiseta doble y mucho entusiasmo para disponerme a la CAUSA. Abandoné mi casa, con algo de frio y en especial escepticismo por la participación de nuestra comunidad. Caminé hasta mi carro y mientras lo hacía, pensaba en la posibilidad de encontrar la casa de Canán repleta de gente. No me había equivocado; muchas personas que nunca había visto y otras tantas que pertenecen a mi pie de fuerza se encontraban allí  riendo a carcajadas y haciendo bromas. Sus manos sostenían unos pequeños tableros los cuales cuentan con una selección diferente y aleatoria de números entre el uno y el 75 distribuidos debajo de las letras de la palabra BINGO, los cuales fueron repartidos y colectados por el tío “willy” el viejo “Juli”.  

Saludé como de costumbre, sin mirar a quien. A quienes conocía un abrazo y en algunos casos un beso; a quienes no un “buenas noches”, “como están” y en ciertas situaciones un estrechón de manos. Empecé a disfrutar la panorámica de aquella reunión. Algunos reían y disfrutaban de las bebidas mientras otros lo hacían de la comida ofrecida. La comida estuvo constituida básicamente y en su totalidad, por unas deliciosas empanadas que “Stellita”, como solemos llamarla, tuvo la bondad de preparar con la ayuda de sus hijas y amigas. Adriana y Myriam, se encargaron de sofreírlas y dejarlas listas para ser ofertadas a los asistentes del bingo. La cocina de Marcela, estaba atestada de gente y por supuesto de olor a familia. Me acordé en ese instante de las tardes en que la abuela Carmela acostumbraba a prepararnos arepuelas, una especie de arepa con forma amorfa pero de increíble sabor que a mí, a mis primas y primos y tíos en general fascinaba. Cada vez que la abuela preparaba sus arepuelas solíamos reunirnos en torno a su tan única y particular forma de hacernos felices, comiendo.  

 A mi ingreso en la casa se jugaba el tercer bingo de la noche, todas las personas estaban concentradas en sus números, y mientras yo pasaba por encima de ellos y les incomodaba un poco, se escuchó el grito ganador, “BINGOOO”. Luego sin más apremio otro grito, “BINGOOO”. Los ganadores tuvieron que pasar donde Mario, más conocido en el bajo mundo como “pateto”, quien se encargo de amenizar y dirigir los siete bingos que se jugarony quien a su vez fue asistido por Mario, "el rolo", o sea yo. "Uyy chino" dijo "pateto", con su particular humor. Una vez constatada la veracidad de los tableros, se les entregó los premios a los dos ganadores que por razones obvias tuvieron que ser divididos equitativamente.  Don Henry, quien ya contaba con algunas botellas de whisky en su sistema sanguíneo se encargó de la música y a la vez se dió a conocer en el ámbito discotequero como el DJ “G”. Su repertorio de salsa, vallenatos y demás ritmos musicales propios de nuestra herencia latina amenizaron los intermedios, donde por supuesto nos dispusimos a compartir, a recordar y a carcajear. “Empanadas frescas” se escuchó decir; claro, era Yo quien las ofrecía, pero ya todos estaban hasta la saciedad de aquella delicia culinaria. “A dólar, a dólar, miren que se acaban” tuve que prorrumpir, y de inmediato las manos empezaron a asomarse como en busca de un tesoro escondido.” Todo se vendió” dijo Orladiz quien estuvo al frente del evento junto con los otros organizadores. Fue un tremendo rato el que  pasamos y una excelente colecta de fondos.  

La jornada redondeó las seis horas de duración y después de haber disfrutado de la presencia de personas de casi todas las regiones de Colombia y algunos amigos de otras nacionalidades, nos dispusimos a limpiar y organizar al mismo tiempo que la canela en agua hervía para que el aroma a aceite usado y comida frita se desvaneciera. Cansado pero con la felicidad de haber cumplido la labor impuesta, me dispuse a salir, aunque la noche en aquel instante se dibujaba larga y divertida para la mayoría.  Ya, cuando estaba de camino a casa, y el olor a comida y aceite quemado emanaba de mi ropa, comprendí que la unión hace la fuerza, y que nosotros, mis queridos amigos, somos capaces de producir mucha fuerza y por la tanto mucha unidad. El significado de sudar la camiseta va más allá de un simple juego de fútbol, es meterle ganas a lo que se hace y sobre todo a no perder la fé, a nunca dejar que nuestros sueños se desvanezcan en la incertidumbre de un después o tal vez mañana. Hoy somos y hoy hacemos, mañana…. mañanaes un abismo muy grande que no sabemos si podremos sortear.